Resistencia armada y resistencia pasiva, el Gueto de Varsovia

16

may

niños gueto

Cultura, Educación, Historia, Humanidades

El 16 de mayo del año 1943 el General Jürgen Stroop ordenaba la destrucción en un mar de fuego del gueto de Varsovia, una destrucción que había sido planificada por los alemanes para llevarse a cabo durante tres días, y que la resistencia armada que plantearon los distintos grupos de resistencia y autodefensa armada como la Organización Judía de Combate o la Unión Militar Judía prolongaron  durante más de un  mes. Esa resistencia llegó a sorprender a las tropas alemanas durante los primeros días de lucha y forzando su retirada.

Un año antes se habían iniciado las acciones de deportación  y asesinato de los más de 300.000 judíos que se encontraban en el gueto de Varsovia al cual habían sido confinados  entre los meses de octubre y noviembre de 1940. Desde esas fechas sólo se autorizó la presencia en torno a 35.000 judios en el gueto, y se sabe que además unos 20.000 permanecieron en el gueto a escondidas.

Hasta la destrucción de mayo de 1943 distintos grupos armados de judios mostraron su resistencia con ataques, sabotajes, construyendo bunkers, en definitiva luchando para impedir las deportaciones a los campos de exterminio, especialmente a Treblinka. Este levantamiento y resistencia armada de los judíos del gueto de Varsovia constituyeron un modelo de simbolismo para posteriores levantamientos en otros guetos e incluso en campos de exterminio.

Los hechos descritos brevemente son bastante conocidos en general, sin embargo queremos adentrarnos un poco más en esa resistencia  a la que también se hace alusión en el título de esta entrada: la resistencia pasiva, y que no es tan conocida para el público en general y que sin lugar a dudas puede considerarse sumamente interesante. Un concepto en el que se engloba el conjunto de actividades de índole religiosa, educativa o social, las cuales se llevaban a cabo de una forma voluntaria y plenamente consciente por parte de los judíos del gueto, haciendo frente a las prohibiciones impuestas por los nazis. Una resistencia que no conlleva que termine la destrucción nazi, pero que sí podemos entenderla como una forma de mantener viva la cultura judía, el espíritu de su religión, la conservación de su dignidad… en definitiva una forma de hacer frente a las abrutales agresiones nazis que tenían como objetivo último la degradación y deshumanización de los judíos.

En el ámbito religioso se hizo frente a las prohibiciones por ejemplo por parte de algunos de los rabinos ortodoxos confinados en el gueto, manteniendo su aspecto físico con barba y tirabuzones que en múltiples ocasiones fueron humillados cruelmente. También, tal y como ha señalado Ximena Machado ” frente a la prohibición de celebrar rezos colectivos- parte fundamental de la práctica ortodoxa judía- los habitantes del gueto de Varsovia decidieron desobedecer la orden, llegando a crearse un total  de 600 grupos de oración en pisos clandestinos”.

Desde el punto de vista cultural e histórico se llevó a cabo una interesante acción, en concreto nos referimos a la creación de un archivo clandestino, dirigido por un historiador, Emanuel Ringelblum hasta su asesinato. Se trataba de una labor de recopilación  de todo tipo de cuestiones vinculadas  a la vida cotidiana en el gueto, puesto que abarcaba desde trabajos literarios, prensa clandestina, tickets, brazaletes con la estrella de David, envoltorios de productos de los que eran fabricados dentro del gueto… y que ponían en común todos los sábados. Cuando dieron comienzo las deportaciones y, con objeto de mantener intacta toda esa documentación y objetos, se depositó todo en tres recipientes y se enterró cada uno de ellos en un lugar diferente del gueto. De ellos pudieron encontrarse al finalizar la guerra únicamente dos. También culturalmente podemos destacar la existencia de bibliotecas móviles, representaciones teatrales, musicales…

Y en el aspecto educativo n0 podemos olvidar que tras el cierre de todas las escuelas judías de Varsovia en 1939 se inició una red de escuelas clandestinas. La importancia que representaba la educación dio lugar a que todas esas actividades educativas se convirtiesen en un leif motiv para la superviviencia y en el ejemplo vivo de su lucha por la continuidad, de su lucha por el futuro.

Publicado por: Monica Orduña


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