Pablo Sagastibelza

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Judíos, cristianos y musulmanes constituyen más de la mitad de la población mundial. Es decir, más de tres mil millones de personas. Las tres religiones basan su fe en los denominados libros sagrados. Su significado, contenido e interpretación rigen la conducta de millones de habitantes del planeta. Estudiar estos libros es esencial para entender muchas de las cuestiones claves de la sociedad actual. Hoy, muchas de las reglas morales y ordenamientos jurídicos tienen su origen en ellos o en sus interpretaciones teológicas y jurídicas. Este seminario quiere ser puerta para quienes se aventuren en el camino del saber.

Pablo Sagastibelza


Mini Bio

Pablo Sagastibelza (Madrid, 1971) es experto en comunicación y en gestión de proyectos culturales y de cooperación internacional al desarrollo. La búsqueda de respuestas a las preguntas fundamentales del hombre le ha llevado a estudiar con profundidad a la persona humana, viajar por toda Europa y América para contemplar el corazón del sufrimiento y de la diversidad cultural. Se licenció en Ciencias de la Información en 1994 por la Universidad de Navarra, y es autor de más de un centenar de artículos periodísticos. En 2014 obtuvo la Licenciatura en Teología, respuesta a sus anhelos por saber, y en 2011 realizó un Programa de Desarrollo Directivo en el IESE con el objetivo de comprender la empresa en su globalidad. Docente por vocación, imparte clases de grado superior de Ética, Antropología, Comunicación política institucional y Responsabilidad social corporativa, así como cursos de Gestión de equipos, Comunicación eficaz, Hablar en público, etc.


Trabajos

La búsqueda del sentido

Fragmento del artículo publicado en El Distrito, abril 2006.

“Hace unos días tuve la suerte de conversar durante largo rato con un estudiante de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Digo la suerte porque no es fácil hoy en día encontrar un jovencito que esté dispuesto a invertir buena parte de su tiempo en hablar despacio de algo que no sea fútbol, mujeres o alcohol. Calculo que tendría unos 20 años, oriundo de un pueblecito de Burgos, según me explicó, y con una inquietud vital sorprendente. Unos amigos me lo remitieron porque, pensaban, quizá yo podría ayudarle en su búsqueda del nexo entre arte y religión. Toma castaña.
El motivo último de esta singular inquietud tiene su origen en un trabajo que estaba preparando para una asignatura y que, como carcoma en madera, devoraba sus sesos porque los plazos llegaban a su fin inexorable, y no había encontrado ni siquiera la brillante idea que buscaba como chispa iluminadora”.


Las hienas y los hombres

Fragmento del artículo publicado en El Distrito, septiembre 2007.

“En estos días, gracias a los medios de comunicación, hemos asistido casi en directo a la muerte de personas conocidas para la mayoría: Antonio Puerta, futbolista, Francisco Umbral y José Luis de Vilallonga, escritores. Aunque sea por medio de la imagen o las palabras, la presencia cercana de la muerte siempre sobrecoge. No por anunciada deja de impactar en la sensibilidad del alma. Mucho más si se trata de algo repentino y, en cierto modo, impensable, trágico.
Cada uno de esos hombres tuvo un tiempo para vivir. Al contraste del fallecimiento, sus vidas adquieren un relieve nuevo, y se acentúa la certeza de que son insustituibles, no por famosos sino por el sencillo hecho de haber existido. En el fondo, sabemos que nadie podrá volver a ser Puerta, Umbral o Vilallonga. Quizá haya quienes se les parezcan, pero no serán ellos. En el momento de su muerte han dejado de existir sobre la tierra y nunca regresarán”.


Discursos cerrados

Fragmento del artículo publicado en El Distrito, octubre 2008.

“Un problema real que afecta a muchos. Es una búsqueda de la verdad del hombre y de lo que le rodea, de la propia identidad, que cada cual debe descubrir. El eterno conflicto sobre si la propia conciencia es suprema legisladora o si ésta debe guiarse por parámetros externos, objetivos, que se deben observar, pero no se pueden controlar ni diseñar. El conflicto de la libertad y la conciencia. ¿Puedo y debo hacer lo que se me ocurra en cualquier momento?, ¿quién decide si lo que hago es bueno o malo?, ¿yo o el consenso social?, ¿la opinión pública, lo que se dice, lo que se habla? ¿Todo me da igual? Si yo puedo hacer lo que quiera y esto es lo bueno, ¿qué impide que otros actúen así a pesar de que quizá entren en grave conflicto conmigo?, ¿la policía? Entonces, ¿el que juzga sobre lo bueno y lo malo es el hombre de la porra o del cañón de agua a presión?”


¿Te apetece aprender con él?





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