Enrique Gª Ballesteros

Enrique García Ballesteros. Historia Contemporánea

¿Por qué interesa el estudio de la historia? ¿Por qué acercarse a ella a través del cine, de la literatura, de la televisión, del cómic? Lo que se suele llamar «Historia» (mayúscula) trata de extraer un relato falsamente objetivo o imparcial que explique una serie de sucesos del pasado. Pero la Historia es un conjunto de relatos, de fragmentos de relatos subjetivos, que a su vez se pueden seleccionar, combinar, manipular o interpretar hasta conseguir más relatos, unos con forma de ensayo, otros de reportaje televisivo, de novela, de historieta, de película bélica, romántica o de acción, relatos a su vez susceptibles de su propio análisis histórico o metahistórico. La Historia ofrece una formación humanística fundamental porque nos acerca a comprender los sucesos del pasado a través de los relatos de las personas que los vivieron, estudiaron o interpretaron.

Enrique García Ballesteros


Mini Bio

Enrique García Ballesteros es DEA en Comunicación y Periodismo, licenciado en Historia Moderna y Contemporánea, diplomado en Derecho Constitucional y Ciencia Política, especialista en comunicación y gestión política, en guión histórico y en redes sociales. Realizó su tesina sobre historia del cine. Posee un centenar de publicaciones científicas y de divulgación, sobre todo en historia de la comunicación social, en especial sobre historia del cine, de la televisión y del cómic. Tiene experiencia como director de marketing y comunicación; como responsable de prensa y relaciones institucionales en partidos políticos y ong; y ha trabajado más de quince años como escritor, editor, periodista, lector y corrector de estilo para editoriales, instituciones e importantes grupos de comunicación.


Trabajos

La frontera en la memoria cinematográfica española: mitos, utopías y quimera

Fragmento del artículo publicado en Historia y Comunicación Social, 2007, 12, pp. 45-70.

«El cine de frontera nacionalcatólico de las décadas de 1940 y 1950 eligió mayoritariamente los territorios peninsulares medievales o el descubrimiento de América, en cuanto prolongación de la expansión medieval, para crear sus argumentos. Esos escenarios proporcionan lo necesario para desarrollar los mitos de la construcción nacional, de la reconstrucción imperial y de la unidad de destino en lo universal. El mundo de frontera, gobernado por la provisionalidad, por la inestabilidad, por la marginalidad, por el peligro constante, por la guerra continua y por la laxitud de las normas morales y legales, ofrece la posibilidad de la construcción o de la destrucción. En las primeras etapas del franquismo interesaban las oportunidades de construcción de unas instituciones que servían de justificación histórica al propio régimen. Asimismo, interesaban esos héroes de frontera capaces de personalizar dichas instituciones o de ser el instrumento que sirve a España para alcanzar su destino manifiesto tan sólo con arrojo, audacia y la ayuda de Dios. Y en relación con América, más presente en la década de 1960, importaban las interacciones culturales que ofrece el primer modelo de frontera expresadas en términos de mestizaje en el que sólo se destaca la aportación de la noble sangre española, de la religión católica y de un modelo de civilización a los aborígenes ignorantes, salvajes y paganos que son presentados como el “otro”.»


¿Te apetece aprender con él?





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