Andrés Trapiello

Foto de Andrés Trapiello
Foto: Jesús Marchamalo

Haciendo un libro con mis manos me he sentido útil, más que escribiéndolo y más, desde luego, si el libro era de algún escritor que admiraba. Ninguna actividad manual me ha parecido tan hermosa ni noble, y comprende uno perfectamente que Juan Ramón Jiménez manifestara que su ideal, de no haber sido él poeta, lo hubiese cifrado en el de ser contador de papel blanco o regente de una imprenta con baño. A él le debemos las palabras que nunca se ha cansado uno de repetir: “En edición diferente, los libros dicen cosa distinta”.

Andrés Trapiello


Mini Bio

“Me gusta pasear, escribir y si ello fuese posible, una vida discreta”, escribe Trapiello. Discreto es y no sabemos lo que paseará, pero escribir lo ha hecho mucho, muchísimo. No ha dejado género con cabeza y además ser novelista, ensayista, diarista, poeta y traductor, ha compaginado siempre la escritura con la edición y la tipografía. Nada de la literatura le es ajeno.


Trabajos

ESTUDIO DE PIANO EN RONDA

Un mundo empieza a retornar

por la reja abierta.

Aplazados sonidos, yunques

de platero por el claro

callejón de luna.

Aun imperfectos, la noche

de vosotros se llena,

haciéndose más honda.

Poco a poco, el tableteo

de un lejano simón

va alcanzando las notas.

Cuando se han perdido

los pasos del caballo,

suena la tapa del piano

cerrando un empedrado

que alguien riega.


AL FINAL DE LA TARDE

Al final de la tarde

las últimas estelas se detienen

en la pared de cal,

accidentes, cenizas.

En los ojos entonces los paisajes

suenan como lacados

y hasta parecen lágrimas,

tan suavemente llegan.

Hablo de mí porque temo a la muerte

desnuda de las cosas

y que la muerte venga a esta azotea

a quedarse en la calma y el silencioso valle.

Como en su vaso el té moruno y verde

o el viejo libro que abierto está a su lado

han conseguido ser dueños de su quietud,

y en su quietud

igualarse a los astros que van en vastas órbitas,

como ese viejo libro y ese vaso de té,

recuerda este lugar y este momento.

Un día llegará en que te preguntes:

¿de ti, de mí, qué fue de todo aquello?,

y de los ojos

ya no vendrán palabras.


¿Te apetece aprender con él?





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