Los señores de la historia

12

mar

Blog Julio Montero. Fotograma de Hermanos de sangre

Educación, Historia, Humanidades

En 1995 se discutía en un departamento universitario de Historia si tenía sentido organizar algún evento académico con motivo del centenario del cine. Los académicos, como casi siempre, tenían puntos de vista muy distintos. Parecía ganar la batalla dialéctica un acreditado profesor que afirmó repetidamente y sin dudar que el cine falsificaba la historia, quitaba de los ojos las causas verdaderas del devenir histórico y endulzaba los ambientes que envolvía en historias de amor que hacían olvidar lo que de verdad había pasado.

Recuerdo que planteé -un poco melodramáticamente la verdad- una pregunta al grupo de sabios y sabias: con la mano derecha en el corazón, decidme quién sabe algo de Gandhi que no estuviera en la película. No hubo respuestas, por supuesto. Pero tampoco sirvió de nada: cada cual regresó a su casa con las ideas con las que vino.

Quince años después todo sigue igual. No importa que la mayor parte de los españoles sepan quién es Isabel de Castilla por una serie de televisión; tampoco que todos piensen que el papel del rey Juan Carlos en el 23-F fuera otro que el que “demostraba” la miniserie de TVE; o que el mundo de la publicidad norteamericano en los sesenta sea como lo pinta Mad Men o que la Transición y lo posterior que llegó no es lo que les ocurrió a los Alcántara.

A pesar de que la historia que llega a las gentes es la que presentan los formatos audiovisuales (cine y ahora, sobre todo, televisión), los señores de la historia, los que se pretenden sus dueños siguen ignorando estas versiones y agarrándose a unos libros que, no nos engañemos, sólo leen los estudiantes en los colegios porque son obligatorios, mientras lo son, claro. Todavía se marcan las películas por sus fallos (los que tendrían si fueran libros), aunque no se hace lo mismo con los libros. Y eso que hay infinitamente más libros de historia malos que películas de historia malas.

Lo triste es que en una sociedad que es culturalmente “histórica”, en la que si se arrancara la historia se arrancaría la cultura occidental misma, acabará sin la presencia de historiadores en su construcción. Porque la historia se seguirá presentando en pantallas múltiples y si no la hacen los historiadores, la hará cualquiera… cualquiera que sepa contar. Esperemos que a estos les guste leer historia. A pesar de los señores de la historia.

Publicado por: Julio Montero. Catedrático de Comunicación en UNIR.


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Comentarios

Mercedes Montero dice:

Totalmente de acuerdo. Es más: películas como ?la noche más oscura? que trata sobre el asesinato de Bin Laden, se hizo con papeles que cedió el Pentágono. Se los dio a una directora de cine, no a los historiadores. Dentro de poco los archivos pueden que vayan a las productoras cinematográficas (si es que las familias no los tiran antes al contenedor, que suele ser lo habitual en España)

Pedro Serna dice:

Coincido con cierta pena, por lo que no dices pero se desprende nítidamente de lo escrito: no nos queda más que cine y televisión porque ya somos una sociedad que lee (tal vez no lo hemos llegado a ser nunca).

Pilar Diaz Sanchez dice:

De acuerdo con el fondo del comentario. Aunque no queramos tendremos que acabar admitiendo que el cine forma parte sustancial de nuestras imágenes de la historia. Por lo tanto es inútil mirar a otro lado.






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