Liderazgo: el poder del entusiasmo

19

sep

liderazgo larga

General

¡Tú también puedes mover el mundo!

Tú también puedes ser un líder con excelencia, una persona que inspira confianza pues es precisamente la confianza la que puede transformar a una persona e incluso recrearla.

Sin confianza, el otro se hunde en la lejanía de un él cerrado. Si falta la confianza, la única manera de liberar el enorme potencial humano que todos tenemos es emplear la política del “palo y la zanahoria”: hay que colgar la zanahoria (recompensas) delante de los subordinados para motivarles y transmitir una razonable cantidad de temor con el palo (castigos o pérdida de trabajo) si no se logra realizar lo encomendado. El director de una empresa que se limita a echar mano del poder que ejerce sobre sus subordinados, sólo se está moviendo por la capacidad de manejar motivos extrínsecos sobre el comportamiento de otras personas. En este seminario nos interesa reflexionar sobre las motivaciones intrínsecas, es decir aquellas que nos permiten desarrollar nuestros grandes potenciales.

En nuestra vida nos encontramos con personas que nos llaman la atención por tener un “algo más” que a nosotros todavía nos falta. Son personas que han sabido perfeccionarse asumiendo profundamente valores como la lealtad, honestidad, solidaridad, tolerancia, igualdad, justicia, sinceridad, laboriosidad…Todos ellos gozan de una personalidad de la que nos podemos fiar, pero además saben “encarnar” esos valores dejándose conducir por una sensibilidad recta en todo momento. Saben realmente disfrutar de la vida haciendo el bien. En este seminario hablaremos de todas esas posibilidades que tenemos a nuestro alcance y que muchas veces no conseguimos desarrollar. Si no desarrollamos esas grandes capacidades que tenemos, si no hacemos buen uso de nuestro cerebro,  fácilmente quedaríamos reducidos a una versión raquítica de lo que podríamos ser.

La actitud de servicio nos hace magnánimos que según Aristóteles es la principal cualidad del buen líder. El buen líder no nace como tal. Llega a serlo a través del esfuerzo de sacrificar su egoísmo precisamente cuando nadie le puede obligar a ello. El gran psiquiatra americano Karl Menninger contestó en una ocasión a un paciente deprimido ¿qué hacer para que le fuese mejor? La contestación clara y precisa del experto fue: “Salga de su casa, cruce las vías del ferrocarril, encuentre a alguien necesitado y haga algo por él. Libérese del yo por un tiempo y empezará a sentirse mucho mejor.”

 

No estamos predeterminados. Podemos mejorar, y mucho. Hablaremos de las herramientas y del framework para ser un líder con excelencia!

Alfred Sonnenfeld

Publicado por: Alfred Sonnenfeld


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