“Levantemos Europa”

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Cultura, General, Historia, Humanidades, Pensamiento

El 25 de marzo de 1957 firmaban en Roma: Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo los dos Tratados (el de constitución de la Comunidad Económica Europea y el de instauración de EURATOM para uso de energía nuclear con fines pacíficos) que consiguieron que se iniciase el proceso de integración europea. Un proceso que parecía imparable desde que entraron en vigor los Tratados, en enero de 1958, hasta este 60ª aniversario.

La idea de la unidad de Europa nos hace sumergirnos en las raíces de nuestra historia común, la historia de los europeos. Ese concepto del “patriotismo europeo” que ya abordaron durante la Ilustración figuras como Montesquieau o la propuesta en plena Revolución Francesa de Immanuel Kant sobre una Federación de Estados Libres bajo una República y una ciudadanía universal europea. En un siglo XIX donde las ideas de imperialismo, proteccionismo económico y los nacionalismos eran la tónica  dominante en el sistema de relaciones internacionales, desde el socialismo utópico surgieron defensores del federalismo europeo. A lo largo del siglo figuras tan dispares entre sí como Garibaldi, Bakunin o John Stuart Mill, participaron del concepto de federalismo europeo defendiéndolo de una u otra manera.

Al iniciarse el siglo XX surgieron proyectos basados en principios cristianos para la Unidad Europea. La Primera Guerra Mundial parecía haber roto una ilusión: el sueño de una Europa unida, pero a la iniciativa del Conde Koundehove-Kalergui fundador de la Unión Paneuropea hay que sumar el papel de personajes tan relevantes como H. G. Wells o José Ortega y Gasset. Y por supuesto n puede olvidarse en esa Europa de entreguerras el Memorándum Briand presentado en 1930.

El impacto moral y el desgarro que la Segunda Guerra Mundial provocaron en nuestro continente dieron lugar, entre otros tratados y aproximaciones, a la firma en 1957 de los Tratados de Roma.

Ya hoy, en el siglo XXI, es preciso que hablemos de que además de las raíces y la historia compartida hay que destacar los principios, valores y objetivos que compartimos los europeos. Unos valores que sentimos como el respeto a la dignidad humana, la democracia o el Estado de Derecho. Y unos objetivos que no sólo buscan la promoción de la paz y el bienestar de los europeos sino también la seguridad y la justicia sin fronteras, o el desarrollo sostenible dentro de un crecimiento económico equilibrado con estabilidad de precios.

El sábado 25 de marzo los Jefes de Estado o de Gobierno de los 27 países de la Unión Europea se reunían en Roma con el objeto de conmemorar la Firma de los Tratados. Una conmemoración en la que sin lugar a dudas ha estado presente el reciente atentado perpetrado en Londres, pero que de antemano estaba marcada por el Bréxit, la última década de crisis y el auge de los populismos. Frente a esto debe prevalecer lo que algunos autores han denominado la “resistencia europea”, o la postura alemana de primar la imposición de un realismo que estribe en la Europa de las múltiples velocidades con un nuevo énfasis en la seguridad.

Somos los ciudadanos europeos quienes debemos ser conscientes de la idea de unidad, de cómo no podemos desperdiciar el período más largo de paz en nuestra historia común y de cómo debemos defender nuestra unidad y solidaridad respetando las normas comunes.

El 19 de septiembre de 1946, Sir Winston Churchill pronunciaba un discurso en Zúrich, casi en el inicio del mismo señalaba: “Si Europa se uniera, compartiendo su herencia común, la felicidad, prosperidad y la gloria que disfrutarían sus trescientos o cuatrocientos millones de habitantes no tendría limites”. Tras los dramáticos momentos vividos en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial por los europeos, Churchill también abogaba por ” volver a crear la familia europea… y dotarla de una estructura bajo la cual pueda vivir en paz, seguridad y libertad. tenemos que construir una especie de Estados Unidos de Europa”.

Quizás hoy a la vista de los acontecimientos mundiales que nos rodean sea oportuno finalizar este breve recorrido por la configuración de la Unión Europea con las mismas palabras con las que Churchill finalizaba su discurso de 1946 “Levantemos Europa”.     

Publicado por: Mónica Orduña Prada


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