Las pinturas negras de Goya: donde se palpa el drama

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Cuadro La pradera de San Isidro. Francisco de Goya.

Arte, Pintura, Teatro

Hoy traemos a nuestro blog la obra más revolucionaria y avanzada de Francisco GoyaPinturas negras. Una novedosa forma de pintar incomprensible y antiestética para sus contemporáneos, que sin embargo, supone un anticipo a las vanguardias del siglo XX, a movimientos como el expresionismo, el surrealismo, la pintura matérica o la abstracción.

Hoy queremos abordar esta obra con una mirada diferente, con ojos de teatro, un enfoque transversal donde las artes se  encuentran en una expresión en común con diferentes ropajes.

En los años 1820-1823 Goya pasa uno de esos momentos de crisis: la guerra de la independencia que acentúa el marco político de las dos Españas. El artista lleva muy mal este asunto, ya que personalmente se siente patriota, amaba España, pero le fascinaba el pensamiento ilustrado procedente de Francia, como un signo de modernidad y progreso.

A esto había que añadir el cambio que supuso pasar de ser uno de los artistas de la aristocracia más solicitado en las fiestas de alta sociedad, al retraimiento y desconfianza que le causaba la gente, cuando en 1792 sufre una grave enfermedad que, como secuela, le deja sordo.

Además de todo esto no podemos obviar la personalidad de un genio, su carácter cambiante y bipolar, un tipo interesante para el estudio de un psiquiatra.

Y por último, un proceso creativo que encontraba su expresión más crítica en los grabados.  Técnica que requería la utilización de materiales muy fuertes que ejercían un efecto similar al causado por las drogas. Con este coctel molotov, las pinturas realizadas sobre las paredes de su casa, La Quinta del Sordo, se hacen totalmente legibles, y supusieron esa compañía en la intimidad de su hogar,  como refugio o desahogo a su profundo dolor.

Son pinturas que nacen con la necesidad emocional de un alma dañada, sin cortapisas, sin sometimiento a criterios ajenos, dejando fluir de sus pinceles el dolor, la rabia, la angustia y la obsesión por la muerte.

El Museo del Prado mediante una laboriosa y complicada técnica ha trasladado las auténticas pinturas negras a sus paredes, en una sala con luz tenue, donde el visitante entra con respeto y sorpresa, asiste a una escenificación teatral de un auténtico drama.

 

pinturas negras goya

 

El negro presente en esta sala es un recuerdo del negro telón de fondo de los teatros;  la luz tenue y teatral acentúa el drama, y en sus personajes hay conflicto, algo necesario para poder hablar de teatro: sin conflicto no hay teatro.

Analizamos ahora La Pradera de San Isidro, que en este caso ha dejado de ser fiesta para convertirse en drama. Los personajes transcurren por la pradera, con las diferentes caretas que produce el miedo.

En primer término nos encontramos unos personajes muertos de miedo por algo que están viendo, pero que no sabemos que es. Otros muestran caras ausentes enajenadas en su propia locura, algunos cantan pero más que cantar desahogan su angustia vital; y en el otro extremo, un personaje que camina con tristeza en su rostro, como si nos dijera “no puedo, no puedo, me pesa la vida”.

La fiesta ha dejado de ser fiesta y los personajes, aunque juntos, no se comunican entre sí, están aislados: el dolor no superado es tan intenso que les invade, les atrapa, no ven al otro.

Los rostros distorsionados por el sufrimiento, como si fuera un ejercicio actoral de expresión corporal, donde el actor finge el miedo exagerando la expresión del rostro, deformándolo, para que el gesto acompañe al sentimiento. Podríamos ver en  todo ello la construcción de una imagen reflejada en un espejo.

Terminamos nuestro recorrido por la pradera con la ambivalencia del pintor que experimenta una tremenda metamorfosis, y donde en principio vio una fiesta, ahora ve un drama.

Y una pregunta obligada: ¿cuál es el protagonista latente en esta pintura?  La respuesta no se hace esperar: es el propio Goya que deja su alma al  desnudo.

Una catarsis personal, un desahogo que encuentra su consuelo en  la sencillez de sus pinceles.

Publicado por: Mercedes Sierra. Historiadora de Arte. UNIR Teatro


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Comentarios

Fernando dice:

Os recomiendo una nueva exposición en el Museo del Prado: Metapintura
https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/metapintura-un-viaje-a-la-idea-del-arte/1d0500f9-5f3c-4ad0-a345-5626e65fa702
Un recorrido apasionante por un periodo de la historia del arte que incluye también a Goya.
Esta y otras exposiciones en: http://www.alejandradeargos.com/index.php/es/completas/29-exposiciones/219-exposiciones-madrid






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