Espectadores de la Historia

09

mar

Emperador Trajano

Historia, Humanidades, Literatura

Hace unos días ha llegado a las librerías el último libro de Santiago Posteguillo, doctor europeo y profesor titular de Literatura inglesa en la Universidad de Valencia que junto con María Dueñas, es en los últimos años, uno de esos escritores españoles que se han ganado un amplio público incorporando su bagaje académico a sus novelas.

La legión perdida: el sueño de Trajano es, tras Los asesinos del Emperador y Circo Máximo: la ira de Trajano, el tercero de su trilogía sobre el emperador Trajano, el primero de origen hispano, y constituye el relato de una de las épocas más interesantes del Imperio Romano, cuando se expandió hasta los límites de la Dacia (actual Rumanía).

Después de haber escrito los electrizantes libros de la trilogía sobre el genial Publio Cornelio Escipión (Africanus: el hijo del cónsul, Las legiones malditas y La traición de Roma), general invicto de las legiones romanas, pero vencido por las intrigas políticas del adusto Catón; Posteguillo ha vuelto a demostrar con esta segunda trilogía, que se puede cautivar a un extenso público cuando se escribe un tipo de novela histórica admirablemente bien documentada -las lecturas y bibliotecas de la Antigüedad, las formas de comer y de viajar, los usos sociales, etc.-, con varios argumentos distintos que a veces confluyen, sustentados por figuras de gran personalidad y escritos con un español manejado con destreza y frescura.

libro la legión perdida

Podría parecer que la Roma de estos siglos es material ya trillado y, sin embargo, lo cierto es que una perspectiva “hispana” sobre esta intensa época en novela estaba todavía por realizar, pues los lectores de Posteguillo no se limitan a España, sino que se extienden a toda la América de lengua española y, más increíble aún: son moneda codiciada en la propia Roma.

¿Cuál es la clave del secreto? Quizá no es uno solo, sino varios, pero como lectora de estos gruesos tomos podría decir que uno es la prosa realista y a la vez imaginativa; una prosa capaz de introducir vívidamente en cada escena, sea una batalla entre esos dos hombres tan distintos y a la vez tan parecidos -como fueron Aníbal o Africanus-, una sesión del senado romano o cartaginés, los últimos hilos tras la conjura contra el odiado emperador Domiciano, la fuerte personalidad de la joven Cornelia o la original escena en la que los valientes generales romanos muertos en batalla llegan a la Laguna Estigia, ante el gruñón Caronte, y reciben el pago a su sacrificio vital.

El autor no sólo maneja con enorme conocimiento los datos históricos, filológicos, mitológicos, sino que los recrea ante los lectores mostrando las conexiones entre estos, haciendo ver la grandeza de un mundo en construcción y sin ocultar el lado oscuro e incluso cruel que nace del abuso de poder. Y no hay que olvidar la manera de introducir en el relato los elementos posibles, como el destino que pudieron tener las verídicas memorias de Africanus, un hombre que sin duda cambió el destino de Hispania.

Ahora que el profesor  ha culminado la que considera la más lograda de sus novelas, esperemos que acepte el reto de recrear para sus numerosos lectores otras épocas de la interesante Historia española. Ojalá Santiago Posteguillo continúe haciéndonos espectadores de la historia. Tenemos mucho que aprender de ella en estos tiempos inciertos.

Publicado por: Nieves Gómez Álvarez, doctora en Filosofía y profesora en Máster y Grado en la Facultad de Educación de UNIR.


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