Con la emoción y la fuerza de un trazo

16

jul

Dibujo de Vicente Chumilla

Arte, Pintura

Vicente Chumilla es uno de esos artistas que disfruta con lo que hace. Su gran talento radica en su versatilidad; pintor, escultor, grabador y como no puede ser de otra manera, dibujante. En él descubrimos una gran capacidad para adaptarse a diferentes registros, con la flexibilidad que requiere expresarse en soportes tan distintos. Los materiales son una auténtica provocación para él, un campo de experimentación donde indaga, reflexiona y se expresa con ritmos diferentes, pero siempre con la cercanía y el carácter emocional que contiene toda su obra. Maderas, telas, piedras, papeles, collagues, portadas de libros…, son algunos de los materiales usados por el artista. En ellos toma forma su obra, con el deseo del que tiene mucho que decir. Es entonces donde se da paso a la contemplación. El espectador tiene la palabra y el que es ambicioso, rastrea esa parte conceptual que hay implícita en toda su obra.

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En esta ocasión nos acercamos al dibujo, un acto reflexivo del pintor, esencial para dar forma a cualquier expresión plástica. El dibujo está en el inicio, es el boceto que va dando cuerpo y consistencia a la obra.

Al trasladar lo que llamamos realidad a una superficie plana, convertimos la naturaleza en imagen bidimensional, el volumen se hace línea, y el dibujo es esquema o representación de la realidad, pero nunca será copia de la misma.

A través de los dibujos el artista se sitúa en los orígenes del arte, buscando esa pureza primera libre de las ataduras que las corrientes artísticas han ido dejando en el transcurso del tiempo. Los primitivos arañaban las paredes de las cavernas, o dejaban su impronta sobre placas de arcilla, piedras… Eso es lo que yo quiero emular el arañar el papel y manchar con carbón para realzar el trazo” (Vicente Chumilla).

Con la aparición de la fotografía a mediados del siglo XIX, la pintura y el dibujo se liberan o pierden, como se quiera entender, el carácter testimonial y documentalista, dando paso a percepciones emocionales, a visiones intimistas.

“Yo con mis dibujos sobre papel preparado al estilo de un muro, pretendo con la rabia del arañado y el entintado del carbón no solo imitar a nuestros antepasados, intento que a través de la línea que genero dibujando con un punzón, provocar la parte emotiva y hacer hablar al trazo, haciendo partícipe al espectador”.

Dibujo de Vicente Chumilla

Un recorrido por estos dibujos que nos lleva a adentramos en el mundo intimista del artista, reflexiones profundas que tocan la esencia del ser humano el nacimiento y la muerte por los que forzosamente transitamos en soledad, “uno es el que nace y uno es el que muere. Al nacer, hasta el más pobre es recibido por varios, nadie nace solo siempre hay alguien esperando, con la muerte pasa lo mismo, vaciar definitivamente los pulmones para empezar la nueva etapa o para acabar todas las etapas, lo debes hacer solo porque solo tu manejas tus pulmones pero generalmente se muere acompañado”. 

El hombre en su andadura por este viaje que es la vida, toca la fragilidad de su existencia, el dolor y la enfermedad, la caducidad de aquello que en día fue hermoso, la sonrisa del amigo, la belleza de un paisaje, la fuerza del amor. Sombras y luces se conjugan formando un entramado de hilos a modo de un tapiz del revés donde estos se confunden enmarañados en nudos inconexos. “Por ello el hombre tiene necesidad de inventar dioses para calmar su desolación” aunque otros apuntan que es en él después donde llegamos a entender la otra cara del tapiz.

Aquí dejamos nuestro tránsito por los dibujos de Vicente con la emoción y la fuerza de un trazo.

 

Publicado por: Mercedes Sierra. Historiadora de Arte. UNIR Teatro.


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