Con-espectáculo en un lugar de La Mancha (o por qué quedarse despierto en una noche de verano)

26

abr

blog almagro

Arte, Cultura, Literatura, Pensamiento, Teatro

Palabra dicha por alguien a alguien, engarzada en una acción o drama: eso es el teatro. Así lo celebrábamos el pasado 1 de abril, el Día del Teatro.

Al igual que el libro electrónico, con su comodidad y sus bondades, no ha acabado con el clásico libro en papel, la afición a las series tampoco parece finiquitar el viejo arte de la representación, que ya cumple milenios desde los siempre sorprendentes teatros romanos y griegos, donde resuenan los ecos de risas y tragedias humanas. Será eso: que seguimos necesitando la representación de vidas “de repuesto”, que nos ayuden a orientarnos en las nuestras. Y esto, en varias formas distintas y complementarias.

Aún así, cabe la pregunta: ¿qué nos sigue aportando el teatro que no nos dan los capítulos norteamericanos?

Lo más esencial es quizá lo que no nos podrá dar nunca ninguna pantalla (de más o menos pulgadas ni con mejor o peor resolución): la presencia directa, el con-espectáculo, el hecho de que los actores tengan que “contar” con su público concreto, de ese día y esa hora, y que, justo por eso, se de la posibilidad de lo indecible, de poder ver las cosas que pasan directamente.

Pero quizá hay otra razón más profunda, y es el sentido mismo de esa palabra dicha: es una palabra distinta al enunciado científico o al lenguaje de la novela, una palabra dirigida a alguien y que tiene una función representativa, esquematizando los rasgos más destacados de un personaje.

Una clase muy peculiar de teatro es ciertamente el clásico, cuya representación ha de ser esencialmente distinta a la contemporánea. ¿Por qué? ¿Por un respeto infundado y exagerado al “magister dixit”?

Ciertamente por respeto, pero no tanto al autor, sino al espectador, porque esas obras son ya sabidas por él, cuentan con su connivencia e incluso con su ilusión, la de ver encarnado en personas concretas la idea que se había formado imaginativamente en su cabeza al leer la obra. Por eso la obra clásica representada puede “ir más allá” del texto escrito, del contenido y desenlace que ya sabemos y seguimos admirando.

Los actores y actrices tienen la posibilidad de representar a esos personajes en su gran complejidad y de “colaborar” con el espectador.

Una semana después de ese celebrativo día, se ha hecho público el 39° programa del Festival de Teatro Clásico de Almagro, con el lema “¡Vive los clásicos!”, en el que junto al obligado protagonismo cervantino y shakesperiano de este año, se pueden encontrar también obras de Calderón y Lope de Vega.

El único Corral de Comedias conservado en su forma original, así como el Teatro Hospital San Juan de Dios, la Antigua Universidad Renacentista, el Patio de los Fúcares y las deliciosas plazuelas almagreñas, por donde anduvieron los calatravos -monjes soldados dedicados a la defensa contra el Islam-, los Függer, banqueros alemanes de Carlos V, o una curiosa figura femenina del siglo XVIII, María Camporredondo, poetisa y filósofa, volverán a llenarse en las cálidas noches de julio de las voces eminentes.

Sobre todo en español, pero también en otras lenguas invitadas; este 2016, de Portugal, Italia, Reino Unido, India, Brasil y Polonia.

Evidentemente, los IV Centenarios de la muerte de Cervantes y de Shakespeare justifican los Quijotes y los Hamlets, pero también El licenciado Vidriera -el divertido hombrecillo de Cervantes que se imaginaba hecho de cristal- y El cerco de Numancia, entreveradas con A Midsummer Night’s Dream o Shakespeare’s Villains. Y no todo es teatro en el Festival de Teatro: también está el Ciclo de cine Shakespeare, la Semana de Música Religiosa de Cuenca sobre La conquista de Jerusalén, de Cervantes, el Premio infantil o las Jornadas, conferencias y exposiciones simultáneas al festival escénico.

Seguro que las compañías se han esforzado este año por hacernos más vívidos los clásicos y se han sumergido en la biografía de Miguel de Cervantes, rescatando para el festival una de sus vocaciones vitales: la de autor teatral. Es sabido que a la vuelta de sus 5 años del cautiverio de Argel, se dedicó a los guiones, pues entonces el teatro causaba furor en la capital del Reino, y de la veintena de obras escritas por él, nos quedan El trato de Argel y Numancia. Esta última, de la que el escritor Francisco Navarro Ledesma dijo en su obra El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes Saavedra que compendia la historia del heroísmo español y que expresa “esta imaginaria y querida figura que llamamos España”, a quien su autor de atrevió por primera vez a hacer andar y hablar, también aparece en cartel gracias a Verbo Producciones y al Festival de Mérida.

Así pues, un mes de julio para vivir el con-espectáculo, aunque en este caso, más que un sueño en una noche de verano, es un quedarse despierto, porque lo que contemplamos merece la pena la vigilia.

Para saber más sobre la filosofía que se esconde en el teatro y de su capacidad de representación de la vida humana, se puede leer el capítulo dedicado al teatro en la obra La imagen de la vida humana.

Si quieres consultar el programa del 39° Festival de Teatro Clásico de Almagro (Ciudad Real), así como más información sobre la ciudad de Almagro, una joya arquitectónica, cultural y gastronómica que sigue realizando su vocación quijotesca de imaginar y soñar historias en la llanura manchega, está en la web oficial del Festival.

 

 

Publicado por: Nieves Gómez Álvarez, Doctora en Filosofía UNIR


Deja un comentario

Nombre *

Correo electrónico*

Escribe aquí tu comentario


Comentarios






Back to top