5 heridas del mundo actual

19

feb

Blog 5 heridas. Tierra agrietada

General, Historia, Pensamiento, Política

Crisis económica, energética, ecológica, de valores; lucha por los recursos, enfrentamientos religiosos… El mundo sangra por sus muchas heridas, y la historiadora Rosa Almansa nos señala 5 que pueden ayudarnos a entender mejor cuál es la enfermedad que sufrimos.

1.- Desplazamiento de los Estados Unidos como primera potencia mundial

Todos sabemos que Estados Unidos salió muy fortalecido de la II Guerra Mundial, porque apenas si sufrió destrucción en su propio territorio y además fue el gran proveedor de los países en la contienda, no solo durante la guerra, sino también después. Así salió de su propia crisis económica y muy reforzado.

Pero ahora ya no es así. Todos los signos dan idea de que Estados Unidos está en una posición cada vez de mayor debilidad. Pero sabemos que un león herido es peligroso.

Hay autores que defienden que se está produciendo una angustia colectiva en este país por el miedo a la pérdida del propio papel en el escenario mundial. Incluso el autor francés Emmanuel Todd sostiene que EEUU está causando conflictos de tipo mundial de forma deliberada para justificar su propia preeminencia (Después del imperio. Ensayo sobre la descomposición del sistema norteamericano).

La situación de rivalidad que se está creando con Rusia y con China se debe precisamente a la dependencia económica que Estados Unidos tiene de China.

Estados Unidos estaría adoptando un papel puramente de consumidor de productos industriales a nivel mundial. Se ha convertido en un gran estómago. Su capacidad industrial, de producción, es cada vez menor en relación con otras potencias.

Por tanto Estados Unidos se ha convertido en una especie de gran parásito. Todos trabajamos en cierta medida para la economía estadounidense. Pero sin embargo la fortaleza de su moneda hace que se enjugue esta situación y que pueda compensar esas compras masivas que hace al exterior.

La sobreestimación del dólar se debe a la posición militar y al prestigio político que todavía mantiene. Pero se está prolongando una situación que es a largo plazo insostenible y que obliga a muchos países a contribuir para mantener esa deuda norteamericana.

2.- Dicotomía entre sociedades contractuales y sociedades finalistas

Este problema se deriva de un factor de decadencia en los valores que es general en todo Occidente, pero que en Estados Unidos se ve con mucha claridad precisamente porque ellos han sido abanderados.

A consecuencia de la penetración de la ideología posmoderna y de la crisis de valores que viene de antes, las sociedades occidentales se configuran como grandes sociedades contractuales, en torno al contrato.

Esto da lugar a que todo se negocie, a que todo tienda a consensuarse. Por supuesto, teniendo en cuenta la desigualdad de poder. Porque aquel que tiene mayor poder de concentración de recursos, tiene muchísimo más peso a la hora de decidir.

La tendencia es que los grandes valores también se someten a consenso, a negociación. Los valores o son o no son, no se pueden negociar. O somos así, o no lo somos. Esto ha llegado a penetrar en la propia concepción de los Derechos Humanos.

Si los Derechos Humanos son convencionales, ¿por qué hay que respetarlos? ¿porque nos vienen bien? Y si no nos vienen bien, no los respetamos, que es lo que pasa ahora y lo que ha pasado a lo largo de la Historia.

Si no creemos en ellos porque son incuestionables, cuando venga el más fuerte los quita de en medio y pone otros principios de que le vengan mejor. Y esta es una crisis de fundamento, de arraigo de los valores, de la está muy penetrado Occidente.

Ahora mismo, conforme a la filosofía posmoderna, ha calado que el ser humano no es nada, que carece de esencia, no es nada en sí mismo y por lo tanto puede ser cualquier cosa. De ahí la idea de que los Derechos Humanos se convencionalizan porque es lo mejor para la convivencia, pero no porque pensemos que somos de una manera o de otra.

Esto tiene muchas lecturas y consecuencias. Entre otras cosas, la pérdida de autoestima por lo humano en cuanto a tal. Y después los fenómenos que estamos viviendo, por ejemplo de individualismo feroz, extremo. El individuo no se considera nada en sí mismo y esto se tiene que compensar con un gregarismo fuerte.

Este fenómeno ha provocado una reacción en otras sociedades en las que no se tienen unos principios contractuales, sino que tienen, supuestamente, un origen revelado. Son las sociedades finalistas, que piensan que la sociedad tiene un fin, generalmente transcendente de carácter religioso.

Estas sociedades reaccionan en algunas ocasiones de forma violenta. De ahí el fenómeno de los fundamentalismos. Se han producido a lo largo de la historia, pero siempre en periodos de crisis.

Hay una dicotomía muy grande, una polarización, entre las sociedades que podríamos llamar contractuales, que han llegado a un nihilismo extremo, y las sociedades de fin en las que se desarrollan los fundamentalismos, que son brutales.

Ante esta polarización cada vez es más difícil encontrar soluciones de término medio. Se está creando un agujero negro entre estas dos posturas, que habrá que superar con una nueva síntesis, porque esto está dando origen a muchos conflictos.

3.- Descomposición del poder

En el mundo actual se está produciendo una progresiva privatización de los intereses políticos y económicos, lo que da lugar a un enfrentamiento fuerte entre los grupos de poder. Sabemos que hay lucha hoy en día no solo entre estados, sino entre empresas de los mismos estados o empresas transnacionales.

Hay empresas estadounidenses, chinas o japonesas que están comprando grandísimas extensiones de tierra en África, en América Latina y en otros continentes. Se están haciendo con recursos hídricos y energéticos: cobre, estaño, petróleo y gas, que es fundamental para entender ahora mismo el conflicto entre Rusia y la Unión Europea y Estados Unidos.

Esto crea un escenario altamente inflamable a nivel mundial, que contribuye a agudizar la sensación de crisis democrática porque aquí los ciudadanos no tienen absolutamente nada que decir. Poco papel les queda salvo el de oposición en las calles, que no parece que esté siendo muy efectivo actualmente.

4.- Crisis ecológica

Esta descomposición del poder se está traduciendo en una lucha cada vez mayor por los recursos energéticos y alimentarios mundiales en un contexto de agotamiento de los recursos. Estamos viendo que estamos llegando al pico de extracción de recursos vitales para el modo de vida de las sociedades industriales.

El símbolo más señero es el petróleo. Cada vez es más difícil y costoso de extraer, y cada vez con peor calidad. Así que la era del petróleo abundante y barato, que ha estado en la base del desarrollo de las sociedades occidentales y de otras sociedades, se ha terminado.

Con la crisis ecológica se agudizan también sus derivas de cambio climático y catástrofes naturales y humanitarias en general.

Sabemos que dicha crisis está llevando a una menor productividad de las tierras cultivables, a una desertización, a la fundición de los casquetes polares, la inundación de muchas tierras… Y todo esto conduce a problemas humanitarios muy graves, que conforman una situación de emergencia actual y futura.

5.- Crecimiento de la desigualdad debida a la crisis económica mundial

Hay quien opina que la crisis que estamos viviendo surge como rebrote de otras crisis anteriores. Son burbujas que se van creando durante mucho tiempo por el propio funcionamiento del sistema capitalista.

Esto supone que aumentan las desigualdades tanto regionales entre unas zonas del mundo y otras, como sociales dentro de los distintos países.

Hay previsiones que apuntan que dentro de este año, ya mismo, el 1% de la población mundial llegará a controlar hasta el 49 o el 50% de los recursos del planeta. Una polarización, una concentración de poder real así, porque eso es poder real, no se había dado nunca, ni en las condiciones materiales de vida ni en nada.

La humanidad nunca había estado tan dividida por una desigualdad tan profunda en el acceso a los recursos. Esto es un factor a tener muy en cuenta por la posibilidad de un estallido social puntual o a nivel general.

Esto empieza a verse claramente a partir de los años 70, con lo que el economista Paul Krugman llamó “la gran divergencia”. Parece ser que tiene que ver con el inicio del declive de los países del Este. En cuanto se vio que el Este estaba en crisis, las desigualdades sociales empezaron a agudizarse en el otro bloque, porque el bloque socialista actuaba como contención antes los desmanes de las oligarquías y las elites sociales de occidente.

Si te has quedado con ganas de profundizar más en estos temas, vamos a tratarlos en el Seminario Las heridas del mundo actual. Claves para comprenderlas, que empieza el próximo 16 de marzo en la Escuela de Humanidades de UNIR.

Publicado por: Rosa Almansa. Profesora de Historia Contemporánea en el Grado de Humanidades de UNIR.


Deja un comentario

Nombre *

Correo electrónico*

Escribe aquí tu comentario


Comentarios

josue ramirez dice:

Hola a todos los de unir, deseo cursar este grandioso seminario, ayúdenme a ingresar y ser parte de de esto, graciassss

Patricia Capa dice:

Hola Josue,
puedes matricularte en el siguiente enlace:
http://escueladehumanidades.unir.net/cursos/seminarios/las-heridas-del-mundo-actual-claves-para-comprenderlas-2a-edicion/
Si tienes cualquier duda, puedes escribirnos a escueladehumanidades@unir.net
¡Esperamos disfrutes del seminario!
Saludos






Back to top